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La Vida inquieta y loca del gran bardo de Sopetrán Carlos Mazo Argüelles.

  • Foto del escritor: Blog El Conservador
    Blog El Conservador
  • 9 may 2019
  • 2 Min. de lectura

Carlos Mazo Argüelles - Poeta de Sopetrán

Por Raúl de J. Roldán Álvarez


Poeta de endechas profundas, representativo del parnaso romántico colombiano, nacido en el Municipio de Sopetrán, Antioquia, el 4 de noviembre de 1885, doce años menor que Barba Jacob.


Sus padres fueron don Francisco Mazo, sopetranero, de profesión comerciante, y doña Elena Argüelles, reconocida matrona de esta municipalidad.


Estudió el Bachillerato en Medellín en el Colegio de San Ignacio y en este tuvo la oportunidad de relacionarse con su coetáneo Gonzalo Restrepo Jaramillo, político conservador antioqueño de mucho prestigio en Colombia.


El poema “vida inquieta y loca”, se dice que es el producto de una inspiración bohemia del mencionado poeta, cuando se encontraba de juerga en la Cantina "El Encloche" del Gato Medina, en la década del 20 del siglo XX, en la ciudad de Quibdó, en la que ejerció como profesor.


Luego de vivir en diferentes pueblos y ciudades de Colombia, retornó en la vejez, enfermo y mustio, a su natal Sopetrán, en donde muere el día 10 de Julio de 1939.


VIDA INQUIETA Y LOCA

Por Carlos Mazo Argüelles


Vida inquieta y loca

Por qué fuiste así.

Vida inquieta y loca

dime qué pecado fue el que cometí.


Qué ascendiente mío fue el desventurado

quemado de fiebre, mordido de mal

que en gota de sangre siniestra y oscura

dejó entre mis venas la herencia fatal.


Quién puso en mi alma todas estas penas.

Quién en mi cerebro toda esta inquietud.

Quién echó esta escoria de contradicciones

en el agua pura de mi juventud.


Vida inquieta y loca

Yo no te maldigo

nunca en mis angustias renegué de ti,

porque como hembra que se entrega plena

vida inquieta y loca yo te poseí.


Yo gusté tus filtros enloquecedores.

Tus hieles y mieles a un sorbo bebí.

Y a la luz del día me mostré a los hombres

Púrpura o harapos, qué me importa a mí.


¡Ay, de los traidores!

¡Ay, de los traidores

a quienes por suerte

tocaste al nacer!

Y que al conocerte

temblando asustados

de ti se alejaron para no volver…


Porque esos vivieron la que no era suya.

Porque rechazaron la que les tocó.

Y han de entregar otra con rubor cobarde

como quien entrega lo que se robó.


Transcrito por Raúl de J. Roldán Álvarez

de la declamación adelantada por Próspero Pérez Mazo

 
 
 

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